
Hablando con la progenitora de un servidor el otro día fui informado de la existencia de esta curiosa enfermedad, que no me ha dejado indiferente. Para los que no la conozcan y además no les apetezca buscar en la Wikipedia, esto es lo que dice:
"El síndrome de Stendhal es una enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo cardíaco, vértigo, confusión e incluso alucinaciones cuando el individuo es expuesto a una sobredosis de belleza artística, pinturas y obras maestras del arte."
Y ahora llega mi reflexión: ¿cuál es la línea que marca lo que son obras maestras y lo que no? Porque claro, Da Vinci es un maestro, pero podemos ir bajando en la escala de grandes genios de la historia hasta llegar, por ejemplo, a mi hermano. ¿Podría alguien tener alucinaciones al entrar en el salón de mi casa? Y, además, siendo el arte moderno como es (véase determinado capítulo de Los Simpson en el que Homer se vuelve artista), hasta podría pasar con mi cubo de la basura. ¿Quién dice que el mareo que da supuestamente al olerlo no son los efectos secundarios de esto? Es que puestos, yo también puedo decir que los que sufren el síndrome este en realidad lo que tienen es deshidratación y agotamiento tras varias interminables horas de museo.
Para terminar, os dejo con las palabras con las que Stendhal describió su síndrome en su momento, y que me recuerdan a otras de Niezstche que aparecían en mi libro de Filosofía de las que ya hablaremos. De estas, creo que no es necesario comentario alguno:
"Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme".