
Ayer se estrenó Harry Potter VII, 1ª parte, es decir, la primera de las dos películas destinadas a convertir al cine el séptimo y último libro de Harry Potter (la segunda sale en julio). Y, como era de esperar, llenazo en el cine, y eso que le dedicaban hasta cuatro salas para cubrir un montón de horas y sesiones en el día. Por suerte no tuve que esperar cola, gracias al sistema de compra de entradas por internet. Pero hablemos de la película.
Me pareció una película muy bien enfocada, más de acción que infantil (la primera, por ejemplo, era mucho más de tipo infantil), algo lógico dado que los que llevamos viendo la saga desde el principio la empezamos siendo niños de ¿diez años? (no recuerdo cuántos tenía). Además, el ritmo es muy bueno, y sabe combinar muy bien los clímax y los anticlímax, es decir, los momentos de más tensión y acción con los cómicos y distendidos.
Porque precisamente esta película consigue muy bien meter humor en todo el meollo, sobre todo de la mano del personaje de Ron (también del de Dobby). Y las escenas de acción, con efectos muy elaborados y conseguidos.
Por cierto, me hizo gracia cómo antes de entrar al cine no me acordaba para nada de lo que ocurría en el libro, y a cada imagen de la película se me agolpaban recuerdos en la cabeza.
En cuanto a los actores, no destacaría a ninguno ni para bien ni para mal, lo que puede deberse también a que es una película mucho menos coral que las anteriores: no hay nadie con un papel realmente importante, o largo, en la película, además del trío protagonista (puede que Voldemort). Aunque hay que reconocer que debe ser difícil interpretar a Bellatrix, y Helena Bonham Carter lo hace bien.
Y eso es todo. Una película muy entretenida (ojo, que hay que conocer la historia anterior para entender el mundo que te muestran), que no te arrepentirás de ver si te gusta el mundo harrypottero.



