Señores, ayer fui a ver al multiusos Fontes do Sar el espectáculo del Cirque du Soleil llamado Saltimbanco (como anuncié hace un tiempo en esta entrada). Veamos mis impresiones:
La función se componía de dos partes, y cada una de ellas de varios números diferentes. Pues bien, el problema es que había números muy buenos, buenísimos a mi parecer, y otros más regulares (regulares en relación, son números que encajarían sin llamar especialmente la atención en un circo normal). Así, los más llamativos estaban colocados al principio de la primera parte (espectacular, magnífico, maravilloso, el mejor), al principio de la segunda y al final de todo. Con lo cual, la primera parte nos queda bastante coja, al ser el principio muy bueno y luego decaer hasta el descanso. Además, otra pega que se le puede poner es que le dedican demasiado tiempo a un número de payasos que a ver, estaba bien, pero es más propio de un circo cualquiera y no de ocupar el tronco de ambas partes del show.
A su favor hay que decir que el lugar donde estaba mi asiento era más bien malo, porque al estar muy arriba la espectacularidad disminuye (por no hablar de que en un espectáculo itinerante es más difícil montar un buen número que en uno fijo). Además, en esos números que destaco no sólo las acrobacias son increíbles, sino que las coreografías estaban muy logradas (especialmente la del número que llamo "el mejor"), y durante todo el espectáculo la luz y el color cobraron gran protagonismo.
En fin, a pesar de que hay quien no acabó para nada convencido, para mí el número inicial ya valió el precio que pagamos (que al estar subvencionado y ser asientos malillos fue menor de lo que cabe esperar de un espectáculo de estas dimensiones). Y si lo valió el número inicial, más aún el conjunto.