sábado, 14 de noviembre de 2009

The guild o sencillamente magnífico



Hace relativamente poco descubrí a través de Vaya tele! una serie de webisodes llamados The Guild. Realmente me han hecho mucha gracia (he visto la primera temporada del tirón, de la segunda aún no encontré versión subtitulada en español). Los episodios son cortos, como el que veis arriba, y se hacen entretenidos, así que por ver el primero no perdéis nada, sobre todo si no tenéis mucho que hacer el fin de semana. Y sí, realmente es un tanto friki, pero para frikis nos llega bien a todos.

"‘The Guild‘ es un webshow protagonizado por Felicia Day que cuenta la historia de un grupo de personas que son miembros de una hermandad en un juego de rol masivo multijugador (algo al estilo World of Warcraft)."

jueves, 12 de noviembre de 2009

La odisea de aprender a conducir (y IX): veni, vidi, "aprobit de miracculum"


Dramatis personae:
  • Los Fantasmas del Paraíso como Cayo.
  • El examinador anónimo como Ticio.
  • El profesor de autoescuela como Numerio Negidio.
  • La compañera anónima... pues como la compañera anónima.
Tercer (y último) acto

Día 12 de noviembre. Ticio examina a Cayo del práctico. Es la tercera vez que Cayo se enfrenta al examen. ¿Nervioso? No especialmente. Comienza el recorrido, y a los pocos minutos Ticio ordena seguir una dirección que Cayo no había seguido nunca en sus prácticas con Numerio Negidio (el marido de la artista antes conocida como la recepcionista). Y en ese camino se encontraba una plaza de esas llenas de semáforos y carriles y entradas y salidas y señales. ¡Terror! ¡La oscuridad se cierne sobre Cayo! Sobre todo cuando en un momento dado cree haberse saltado un "algo" indefinido, porque vio una línea en el suelo y un semáforo en amarillo intermitente y no se paró. Justo en ese momento, a Ticio le suena el móvil. Cayo se lleva la mano derecha a la cabeza y se lamenta.

Sigue avanzando, pero un par de minutos después, ya algo alejados de allí y cerca sin embargo del sitio donde usualmente se practica el aparcamiento en batería, Ticio ordena a Cayo detenerse a un lado y cambiarse por la compañera que espera en el asiento de detrás. ¿Un examen tan corto? ¿Sin aparcar siquiera estando tan cerca? Cayo se da por suspendido y, ya en el asiento trasero, cavila que titulará la entrada en su blog al respecto "veni, vidi, suspendit".

La compañera está a punto de acabar su examen. Ticio dice entonces La Frase: "estades os dous aprobados". Cayo cree haber oído mal, cuando se baja pregunta a la compañera, pregunta al profesor Numerio Negidio: efectivamente, es el fin de La odisea de aprender a conducir, aunque para aprender realmente aún falta un trecho de camino que Cayo tendrá que recorrer solo.

Telón

Actualización 20:43: Epílogo:
Cayo entra en Roma (a.k.a. la casa de Los Fantasmas del Paraíso) como triumphator, victorioso en la guerra, y con su botín: la tan preciada "L" que lo convertirá en objeto de pitidos e improperios por parte de los demás conductores e impedirá, ilógica y ridículamente, que supere los 80 por hora. Ya verás qué risa cuando vaya a esa velocidad en autopista...

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Las bandas sonoras de mi infancia (V): Dragon Ball Z


Admitámoslo: las canciones de Dragon Ball siempre tuvieron su éxito. A mí en particular la que me pilló de pleno fue la que veis abajo, la de "Luz, fuego, destrucción". Y la expectación llegaba a límites tales que recuerdo que en una ocasión cierta persona me dijo que se levantaba temprano los fines de semana a escuchar la canción y cuando acababa volvía a la cama. Tócate las narices. Eso sí, la canción tenía su gancho. Volando volandó, siemprea-rribaaaa, siemprea-rribaaa...


martes, 10 de noviembre de 2009

Julie & Julia



"Basada en dos historias reales, la última película de Nora Ephron (Sleepless in Seattle) narra la historia de Julie Powell (Amy Adams), una joven que siente que está desperdiciando su vida y que decide dedicar un año a preparar todas las recetas de “Dominando el Arte de la Cocina Francesa” (Mastering the art of french cooking), clásico libro de cocina de la célebre cocinera Julia Child (Meryl Streep). Así, Julie decide aprender a cocinar a su manera con la legendaria cocinera Julia. Durante el año que supone su experiencia como alumna de Child, escribe cada día sus experiencias en un blog que ganará múltiples adeptos."
He de reconocer que en principio el argumento no me atraía mucho: ¿una historia de cocineras? Pero, una vez más, no debemos juzgar un libro por su portada.

Julie & Julia resultó ser una comedia nada pesada en la que adquiere un gran protagonismo un elemento que debemos, cuando menos, mencionar: el blog (por cierto, al poco tiempo Julie tenía 53 comentarios...).

Las conversaciones y situaciones llegan a ser de lo más hilarantes, aunque no llega al nivel de la excelente Si la cosa funciona. En este aspecto hay que subrayar el magnífico y brillante papel de Meryl Streep interpretando a una simpática, hilarante y natural Julia Child. Pero es ahí donde radica, en mi opinión, el punto más flaco de la película:


SPOILER
Por más que me esfuerzo, no parece encajar esta conducta del personaje que Streep construye con la dura crítica que hace del blog de la otra protagonista, en un rechazo impropio del carácter que nos muestra. Además, este punto se deja sin resolver, en el aire, a medias, simplemente se deja caer que a Julia el blog le parece una falta de respeto y el filme sigue hacia delante.
FIN DEL SPOILER

En definitiva, se trata de una película que ir a ver si buscas algo entretenido, ligero y sin el artificio de los grandes efectos especiales de otras, pero tampoco esperes encontrar la película de tu vida. Por cierto, creo que el gato de Julie ha levantado pasiones; y una de las tramas se desarrolla en París, así que creo haber reconocido algún sitio, como éste:


lunes, 9 de noviembre de 2009

Fin de semana en el paraíso (III): le Musée D'Orsay, la Sorbonne y la rue Rivoli


Musée D'Orsay


Visité este otro gran museo parisino el domingo por la tarde, justo antes de marchar. Pero la escasez de tiempo no vino sólo por eso, sino porque cuando llegamos faltaba hora y media para que cerrase el museo, lo que constituyó por su parte una odisea: ¿alguna vez os habéis preguntado cómo hacen para echar a la gente? Pues resulta que cogen todos los guardias, que parecían los de Men in black, y se ponen al fondo. Una vez dispuestos, van avanzando, sin dejar que nadie pase por la línea imaginaria que trazan entre ellos. Es como si te fueran empujando, pero psicológicamente. Me pareció de lo más interesante.

Por lo demás, debo decir que nos centramos en la zona del impresionismo, que era lo más importante (de hecho yo, que no soy ningún lumbreras en pintura, aún conocía varios de los cuadros). Y bueno, el museo me proporcionó una alegría inesperada: allí estaba yo, cuando me doy la vuelta y lo veo: La madre de Whistler.

Estaréis pensando: ¿lo cualo? Ved el siguiente vídeo, a ver si os refresca la memoria (no lo pude encontrar traducido, pero casi no hay diálogo):



¡Que grande es Mr. Bean! Para los que no habéis visto la escena, es de la película Bean, de 1997.

Mujeres de Tahití, de Gauguin, o uno-de-los-cuadros-que-conocía-pero-no-sabía-el-nombre-ni-el-autor

Vista desde el Musée D'Orsay.

Tres de las muchas pinturas sobre la Catedral de Rouen que hizo Monet.

Planta baja del museo.


La Sorbona


Simplemente la vimos por fuera, pero aún así merece ser mencionada. Ahí va:



Rue Rivoli


Que sí, que no es muy conocida ni nada, pero creí importante mencionarla por dos aspectos: uno, que nuestro hotel se encontraba en la parte de atrás de una de esas manzanas que se ven, ahí al lado de Tullerías, Place Vendôme, la Concorde y el Louvre; y otra, que la fotografía que he incorporado muestra algo muy importante en la estética de París: la concordancia, la uniformidad. Cuando vas por el centro de París no hay ningún edificio que desentone, todos están cuidados y son de un estilo muy similar. Esto siempre es esencial a la hora de calificar una ciudad de bonita o fea, creo yo. Y París pasa el examen con nota.


domingo, 8 de noviembre de 2009

Yann Tiersen se viene a España




Yann Tiersen, hace unos años, tocando uno de sus múltiples instrumentos.




Todo aquel que haya visto la pelicula de Amelie Poulain (2001), y haya quedado fascinado tanto por su historia surrealista como por su música, que sepa que el compositor de esta famosa banda
sonora es Yann Tiersen. Además de compositor, Yann Tiersen es tanto el cantante, como el violinista, como el acordeonista, como el pianista, como el guitarrista y muchos etc. de su música.



Para aquellos que se estén imaginado algo surrealista como que los toca todos a la vez, hay que aclarar que no, solo dos como mucho a la vez( a veces uno, como la gente normal)...que ya es bastante... Si queréis ver alguno que toque por lo menos cuatro a la vez, os recomiendo que cuando vayáis por Santiago de Compostela, (tanto de turistas como de habitantes de ahí), os fijéis en un hombre hippie de melenas que suele andar por la zona vieja.


Pues como decía, este famoso músico, vendrá a las ciudades españolas de Barcelona, Madrid y Santiago de Compostela. En el caso de Barcelona, será el día 18 de noviembre en Razzmatazz. En el caso de Madrid, en La Riviera. Y finalmente en Santiago de Compostela, el 21 de noviembre en el Multiusos Fontes do Sar.
En el caso de Santiago de Compostela, la organización del concierto informa que la hora será a las 22.oo. Las entradas se pueden adquirir por taquilla electrónica de Caixa Galicia, que serán del precio de 15 euros, o el mismo día del concierto en la ventanilla, por el precio de 20 euros.

El motivo de esta corta gira por España, es la presentación de las canciones de su nuevo disco "Dust Lane", que se saldrá a la venta este próximo año. De este disco se sabe que constará de 8 canciones, y que tendrá un sonido diferente a sus anteriores discos. Pero se sabe bien que los grandes músicos son los de grandes ideas, por lo tanto, de un músico como Yann Tiersen es normal esperarse que su música cambie. Como he escuchado por ahí, ¡ renuévate o morirás! ( o algo así... no me acuerdo dónde la escuché).


Así que ya sabéis, si alguien va a verlo o ya fue, que nos informe.

Por si alguien no lo conoce, pongo una de sus canciones más conocidas, un montaje con imágenes de la película. La canción es: Comptine d´un autre étè l´après midi.



P.D.- Para los que no hayáis escuchado hablar de la película de Amelie que sepáis que algún día, espero que no muy lejano escribiré sobre ella. Para los que la hayáis visto y os haya encantado como a mí, será un modo de recordar esta película tan original.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Se llama vagancia


Amados y apreciados lectores de esta bitácora, en el día de hoy os invito a acompañarme en un viaje por los inhóspitos terrenos de la semántica. Se trata de una reflexión sobre ese profundo y ubicuo término llamado vagancia.

Examinemos en primer lugar el que podríamos llamar el casus belli de esta entrada sobre esa vieja amiga nuestra que es la desidia. Todo comenzó el día de autos (oooh, un punto para mí), cuando yo estaba en un autobús de camino a casa. Como es usual, se realizó la parada pertinente en la calle Maestro Mateo para recoger nuevos usuarios. Pero cuán grande es mi sorpresa al observar que se bajaba un individuo. Individuo que, sin lugar a dudas, se había subido en la Rosa, que es la primera parada. Manda narices. ¿Se puede ser más vago? Conozco gente que ha hecho ese camino andando diariamente durante años. Yo mismo lo he recorrido en multitud de ocasiones. Y sin embargo, aquí está el elemento subversivo este que decide gastarse ¿cuánto, 72 céntimos en caso de tener tarjeta del bus, 1'20 si no? por moverse mínimamente. Entonces yo pensé: ¡tate, pa'l bló!

En la wikipedia, desde luego, no dejan lugar a duda: los vagos son los tontos del bote, "los animales con mayor inteligencia (...) son muy activos". Ahora la cuestión que resta es la siguiente: tú querido seguidor, ¿eres un gandul, un holgazán, un golfo? Un servidor lo confiesa: como diría cierta doña, más vago que la chaqueta de un guardia. Mas no creáis que es una peculiaridad mía: quién más, quién menos, tiene en su casa algún aparatejo sin pilas sobre el que se queja de vez en cuando pero nunca cambia, o los libros de texto del año pasado aún sobre el escritorio. En mi caso particular se dan ambas (vale, cuando escribí esta entrada allá por septiembre sí, pero ahora ya saqué los libros): tengo al alcance de mi mano un ratón del ordenador fijo que no funciona desde tiempos inmemoriales (de aquella cuando los dinosaurios campaban a sus anchas, Fraga era joven y las esposas se alegraban de poder usar jabón Lagarto), por lo que se sustituye por un incómodo ratón alámbrico, que es llamado de todo cada vez que se usa. Eso sí, las pilas no las toca ni San Pedro.

Sin embargo, de mi experiencia de remoloneo y ociosidad se desprende una pregunta: ¿nunca os ha pasado que, tras estar un rato tiraus en el sofá, supuestamente "descansando", termináis más agotados de lo que en un principio estábais? Y luego está la típica conversación: "haz esto"; "buá, hazlo tú"; "¡pero si es un segundo!"; "pues si es un segundo por qué no lo haces tú"; "¿pero qué te cuesta?"; "lo mismo que a ti"; y así indefinidamente hasta que uno de nuestros protagonistas termina asqueado del otro.

Pero no preocuparse, que no todo en el monte son cardos (esto sería mi recién creada versión a la inversa del famoso dicho "no todo en el monte es orégano"). En primer lugar, porque ser vago significa, según esta página de sinónimos, ser puro, conceptual, imprescindible, espiritual, hercúleo y hasta zangandungo, que no me digáis que no tiene guasa la palabra. Es mejor hasta que frugal. En segundo lugar, porque puedes considerarte de la familia de cierta doña, si sabes que vagancia es además sinónimo de galbana (a la vista de esto, ella sí que no puede negar ser perezosa). Y en tercer lugar, porque ya tenéis un trabajo, porque como dijo el Conde de Floridablanca, "¡no conozco más vil oficio que el de vago!", que será vil, pero también oficio. Eso sí, aquí todos callados como petos no sea que se entere ZP, que lo mismo lo emplea para reducir la lista del paro.