
Hoy, mis queridos lectores, es Fin de Año. Y, como casi todos sabéis, durante las Campanadas tenemos aquí en España la costumbre de tomar doce uvas (una por campanada). Bueno, en realidad, se podría decir que tenemos la costumbre de tomarlas según nos dice Ramón García, que lleva ya 13 años retransmitiéndolas. Menudo es Ramontxu.
Pues lo que quisiera tratar hoy, como ya hicimos en Nochebuena, es el origen de esta tradición. Por lo que he leído, hay dos teorías distintas, así que vamos a hablar de las dos.
Una primera afirma que se remonta a 1909, cuando hubo un particular excedente de uva, de forma que los agricultores decidieron darle salida inventando o sugiriendo que daría buena suerte comerlas en Fin de Año (esta fuente dice que la uva se regaló). A raíz de esto, que también escuché en un anuncio de la radio (creo que era de La rosa de los vientos, pero no me hagáis mucho caso), hoy en día se consumen cerca de 500 millones de uvas en este evento.
¡Ah! Pero la gran Wikipedia siempre tiene algo que decir, y parece que argumenta bastante bien que lo de 1909 es un mito. Según esta fuente, las familias burguesas solían comer uvas en Nochevieja, lo que llevó a que la gente lo parodiase comiéndolas al son de las campanadas en la madrileña Puerta del Sol. En 1897 ya se hace referencia en un periódico a esta "costumbre madrileña". La tradición ya será conocida en toda España en 1903, y en 1907 ya hay noticias de que la clase baja ha adoptado la tradición al completo, sin que esta constituya una burla a las clases altas.
¿Con qué nos quedamos? A mí me parece bastante certero y demoledor lo de la Wiki, y puede que los agricultores simplemente extendiesen más la práctica (porque me parece difícil que se inventen una tradición así, de perrente. De cualquier modo, hoy es una costumbre seguidísima, y yo hoy estaré viendo el fin de la publicidad en la Primera, aunque Ramontxu sea en Antena 3.
¡Feliz Nochevieja, y próspero 2010!
¡Feliz Navidad!